Los días recientes han conmocionado mi vida entera y la de mi familia. La detención de mi hermana Malinali, acusada de pertenecer a una banda de secuestradores, me ha colocado a mí en el centro de la atención nacional de una manera que no corresponde con mi trayectoria de lucha personal, empresarial y política. Siempre he sido una mujer de trabajo, de valores y honesta.
Toda esta situación me tomó por sorpresa, pero en este momento deseo establecer de manera clara mi postura.
En primer lugar he defendido siempre a las víctimas del delito. Mis convicciones no cambian según convenga a mis intereses, por ello, en este difícil momento, reitero mi solidaridad con las víctimas y pido que, en caso de que la justicia encuentre culpable a mi hermana, ella pague las consecuencias de sus actos y así se haga justicia a las víctimas.
No pesa sobre mí ninguna acusación, pues yo no he cometido delito alguno. Soy el resultado de la cultura del trabajo y el esfuerzo. Lo que yo he hecho en todo momento, desde distintas trincheras, es apoyar a otros, trabajar para combatir la pobreza, el hambre y la corrupción.
Malinali es mi hermana y por eso la apoyaré para que enfrente su defensa. Lo único que he solicitado es un juicio justo para ella. Durante el proceso, la PGR deberá probar su culpabilidad y ella deberá presentar las pruebas que considere conveniente en su defensa. Si se le encuentra culpable, seré la primera en aceptar su condena. No me deslindo de ella y no lo haré cualquiera que sea el fallo, les pido que dejemos que sea el sistema judicial mexicano quien la juzgue y decida.
Apoyaré a mis sobrinas, las dos hijas de Malinali para que superen el difícil momento que están viviendo, estoy convencida que ellas son las menos culpables de la situación que esta enfrentando su madre, por lo que me esforzaré para que continúen estudiando y logren consolidar una vida de trabajo honesto y responsable.
A mis hijos, a mi esposo, a mi familia, los invito a encontrar en estos eventos adversos, la oportunidad para vivir los valores de solidaridad, honestidad y justicia que juntos hemos forjado, para encontrar en ellos la fortaleza que habrá de mantenernos unidos y con la frente en alto.
Sinceramente agradezco a quienes me han manifestado su apoyo, en persona y a través de las redes sociales. Precisamente ahora su abrazo solidario me fortalece y me compromete a seguir el camino de lucha social que emprendí hace muchos años.















